El encuentro entre Moctezuma y el ave mítica que predijo la caída de Tenochtitlán

En 1521, la conquista de México por parte de Hernán Cortés culminó después de años de sangrientas batallas entre los mexicas y los españoles. Sin embargo, mucho antes de la llegada de los extranjeros, el imperio mexica gozaba de poder y plenitud en las tierras del centro de México. El Códice Florentino registra el encuentro entre Moctezuma y un ave mítica que predijo la caída de Tenochtitlán.

Los presagios funestos

Diez años antes de la llegada de los españoles, el gobierno de Tenochtitlán recibió varias advertencias divinas que indicaban que su imperio estaba a punto de entrar en conflicto bélico. Estos presagios funestos, ocho en total, incluyeron la aparición de un ave mítica en el lago de Texcoco, que llamó la atención de Moctezuma, el Huey-Tlatoani de aquel entonces.

El ave Quatezcatl y su presagio

El ave, conocida como Quatezcatl, fue capturada y llevada ante Moctezuma. Tenía hermosas plumas blancas y azules, con un largo pico similar al de una grulla o una paloma. Sin embargo, lo más notable era su cabeza, que tenía un espejo. Se decía que en este espejo se veían las estrellas.

La llegada de Hernán Cortés

Mirando el espejo en la cabeza del ave, Moctezuma presenció la llegada de Hernán Cortés y sus fuerzas españolas, montados en “venados sin cuernos”. Este presagio funesto confirmó las advertencias anteriores y mostró la inevitable guerra contra un poderoso enemigo al que los mexicas no podían combatir.

La caída de Tenochtitlán

A pesar de los intentos de Moctezuma por consultar a sus magos más poderosos, ninguno de ellos pudo ver lo que el ave mostraba en su espejo. Diez años después, el presagio se hizo realidad: Tenochtitlán cayó, el imperio mexica desapareció y los españoles establecieron Nueva España en el país.

Un símbolo de la mitología prehispánica

El ave Quatezcatl forma parte de la rica mitología del México prehispánico, junto con otros presagios funestos que anunciaron la llegada de Hernán Cortés. Estos incluyeron monstruos de dos cabezas, cuatro brazos y tres ojos. Estos relatos muestran la riqueza mítica y cultural que existía en el país antes de la llegada de los españoles.

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