La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, se reunió el pasado 18 de noviembre con el primer ministro canadiense Justin Trudeau durante la cumbre del G20 en Brasil. Este encuentro se produce en un contexto tenso, donde provincias canadienses como Ontario y Alberta han planteado la posibilidad de excluir a México del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) en la próxima revisión del acuerdo comercial. La propuesta de Sheinbaum de destinar el 1% del gasto militar de los países miembros a tareas de reforestación fue uno de los puntos destacados de su diálogo con Trudeau.

Las tensiones en el T-MEC y la postura de Canadá

Las provincias de Ontario y Alberta han expresado su preocupación sobre la participación de México en el T-MEC, especialmente ante el regreso de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos. Trump ha amenazado con aplicar aranceles a las importaciones, incluyendo a sus socios comerciales, como parte de su estrategia para recuperar empleos en su país. Doug Ford, primer ministro de Ontario, fue el primero en solicitar la revisión de la inclusión de México en el acuerdo, sugiriendo que el país debería ser excluido a menos que aumente sus aranceles a productos chinos.

Las declaraciones de los líderes canadienses

Ford argumentó que se debe priorizar un acuerdo de libre comercio bilateral entre Estados Unidos y Canadá, que sitúe a los trabajadores de ambos países en el centro de la negociación. Esta postura fue respaldada por la primera ministra de Alberta, Danielle Smith, quien también criticó la relación desigual que, según ella, existe entre Canadá y México. Smith expresó su apoyo a la idea de excluir a México del T-MEC, afirmando que el país invita a China a invertir, lo cual, según ella, perjudica al sector manufacturero en América del Norte.

Reacciones de Claudia Sheinbaum

Frente a estas tensiones, Claudia Sheinbaum ha defendido los beneficios del T-MEC para América del Norte, destacando en su cuenta de Twitter la importancia de mantener una relación comercial sólida entre los tres países. A pesar de las amenazas y las críticas, la presidenta mexicana reafirmó su compromiso con el acuerdo y la necesidad de trabajar en conjunto para abordar los desafíos económicos y ambientales que enfrenta la región.

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