La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, defendió la decisión de su gobierno de asistir a la investidura de Nicolás Maduro programada para el próximo 10 de enero. En su conferencia matutina del 6 de enero, Sheinbaum subrayó que la presencia de un representante mexicano en la ceremonia es un asunto que corresponde a los venezolanos, no a México. “No vemos por qué no deba ser así”, afirmó, enfatizando el respeto a la autodeterminación de los pueblos.
Reconocimiento de la victoria de Maduro: un cambio de postura
Claudia Sheinbaum, quien asumió la presidencia el 1 de octubre, justificó el reconocimiento de la victoria de Maduro, a pesar de que este fue cuestionado por Estados Unidos y la Unión Europea. En julio, durante la transición de gobierno, Sheinbaum había pedido “transparencia” en las elecciones. Sin embargo, ahora argumenta que su postura está alineada con la Constitución y el principio de autodeterminación de los pueblos.
La representación mexicana en la investidura
Sheinbaum anunció que enviará una representación a la investidura de Maduro, posiblemente encabezada por el embajador Leopoldo de Gyves. Este sería el primer reconocimiento formal de la reelección de Maduro por parte del gobierno mexicano, rechazado por múltiples gobiernos y organizaciones internacionales. La mandataria había manifestado previamente una postura “imparcial” respecto a la crisis poselectoral en Venezuela.
Contexto internacional y la oposición venezolana
El anuncio de Sheinbaum se produce en un momento crítico, ya que el líder opositor venezolano, considerado por algunos como el verdadero ganador de las elecciones del 28 de julio, está realizando una gira por América en busca de apoyo ante la investidura de Maduro. Este lunes, se espera que se reúna con el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, tras sus encuentros con otros mandatarios en la región, como Javier Milei en Argentina y Luis Lacalle Pou en Uruguay.

