En 1966, los Beatles decidieron poner fin a su carrera musical, abrumados por la beatlemanía y las crecientes tensiones internas. Sin embargo, Paul McCartney no estaba dispuesto a dejar que su legado se desvaneciera sin un último gran acto. Así comenzó la historia del icónico concierto en la azotea de Apple, un evento que se convertiría en un símbolo de su carrera y un recuerdo imborrable para sus seguidores.
Las tensiones en el grupo y el inicio de “Get Back”
Las sesiones de grabación para lo que sería el álbum Get Back comenzaron en enero de 1969, en un ambiente de creciente hostilidad. Mientras McCartney luchaba por mantener la calidad del trabajo, John Lennon se enfrentaba a problemas personales y adicciones, y George Harrison sentía que su talento como compositor no era valorado por sus compañeros. Este clima de descontento culminó el 10 de enero con una discusión que llevó a Harrison a abandonar temporalmente el grupo.
La búsqueda del lugar perfecto para el último concierto
El deseo de los Beatles de hacer un último concierto memorable los llevó a considerar varios escenarios extravagantes, desde el desierto del Sahara hasta un transatlántico. Sin embargo, al final, optaron por la azotea de su sede en Londres, un lugar accesible que les permitiría tocar sin complicados preparativos. Ringo Starr recordó: “Había un plan para tocar en vivo en algún lugar, pero decidimos tocar en el techo”.
El histórico recital en la azotea
El 30 de enero de 1969, los Beatles realizaron su primer y último concierto en vivo desde 1966. A pesar del frío invernal de Londres, donde las temperaturas alcanzaban los 7 grados, la banda se presentó en la azotea de Apple. El recital duró aproximadamente 42 minutos y fue interrumpido por la policía debido a las quejas de los vecinos. Antes de finalizar, Lennon bromeó: “Me gustaría dar las gracias a nombre del grupo, y de mí mismo, y deseo que hayamos pasado la audición”. Este evento se convertiría en una de las actuaciones más memorables en la historia de la música.