El 9 de marzo de 1991, un anuncio publicitario de vaqueros catapultó a “Should I Stay or Should I Go” de The Clash al número uno en las listas de Reino Unido, convirtiéndose en un hito póstumo para la influyente banda de punk rock. A pesar de que la canción fue lanzada en 1982 y no logró destacar en las listas en su momento, su popularidad resurgió casi una década después, gracias a su inclusión en una campaña de Levi’s. Este fenómeno destaca la complejidad y la evolución del legado musical de The Clash, que ha perdurado a lo largo de los años.
El nacimiento de un clásico: “Should I Stay or Should I Go”
La canción, escrita por Mick Jones, se caracteriza por su innovadora técnica de letras en español que ecoan las palabras en inglés, una idea inspirada por el fallecido Joe Strummer. Aunque “Should I Stay or Should I Go” es considerada una de las piezas más emblemáticas de The Clash, su lanzamiento original no tuvo el impacto esperado. La banda, que había alcanzado gran notoriedad con su álbum “Combat Rock”, experimentó tensiones internas que llevaron a la salida de varios miembros clave, incluyendo a Jones y el batería Topper Headon, quien fue despedido debido a problemas de adicción.
Las controversias detrás de la letra
La letra de “Should I Stay or Should I Go” ha sido objeto de diversas interpretaciones. Algunos especulaban que se refería a la inminente salida de Jones de la banda, mientras que otros creían que hacía alusión a su tumultuosa relación con la cantante Ellen Foley. Sin embargo, Mick Jones desmintió estos rumores, afirmando que la canción no tenía un significado específico y que simplemente era un intento de crear un clásico del rock. La grabación de la canción tuvo lugar en dos estudios: Ear Studios en Londres y Electric Lady Studios en Nueva York, donde se incorporaron las voces en español gracias a Joe Ely, un amigo de la banda.
El impacto de la publicidad y el legado de The Clash
La decisión de permitir que Levi’s utilizara “Should I Stay or Should I Go” en su campaña publicitaria fue un punto de inflexión para la banda. Mick Jones, al considerar que los vaqueros formaban parte de la cultura rock, autorizó el uso de la canción. El relanzamiento del sencillo en 1991 llevó a The Clash a alcanzar por primera vez el número uno en las listas británicas, un logro significativo para un grupo que había marcado la historia de la música. Este éxito tardío no solo revitalizó el interés en su música, sino que también reafirmó el estatus de The Clash como “la única banda que importa”.

