Desde Natanael Cano, Tito Double P, Julión Álvarez, hasta Los Tucanes de Tijuana ha sido penalizados con multas millonarias.

Los narcocorridos son un género musical que ha sido prohibido en diversas localidades de nuestro país, debido a que se argumenta que se reproducen mensajes violentos y se romantizan las prácticas del crimen organizado.
Incluso, la presidenta Claudia Sheinbaum echó a andar un programa en el que se impulsa la creación de música y letras que estén relacionadas con el patriotismo y que busca dejar de lado el tema del narco.
Recientemente, Los Alegres del Barranco ganaron un amparo para cantar narcocorridos en Michoacán, pero esta no es el caso de otros intérpretes.
Desde Natanael Cano, Tito Double P, Julión Álvarez, hasta Los Tucanes de Tijuana ha sido penalizados con multas millonarias por atreverse a tocar su música en localidades donde están prohibidos los narcocorridos.
¿Prohibir narcocorridos sí deja? La periodista Laura Sánchez Ley se dio a la tarea de investigar a cuánto ascienden las multas por narcocorridos y la gran sorpresa es que se recaudaron 14 millones de pesos.
¿A cuántos ascienden las multas impuestas a narcocorridos?
La periodista realizó ‘un hilo’ en la red social X donde detallas las canciones que los exponentes de la música tienen prohibido tocar en lugares públicos, junto con las multas respectivas:
- Natanael Cano fue multado con 2 millones 200 mil pesos. Las canciones fueron “El F”, “Lou Lou”, “El Boss”, “Pacas de billetes”, “Cuerno Azulado”, “Amapola”, entre otras.
- La Parranda Tour, con multas por un millón 400 mil pesos.
- Tito Double P. Se le ha cobrado 900 mil pesos por cantar canciones como Gavilán II, Rosa pastel, Al estilo malandrón, Mami, Rubicon, y otras.
- Los Tucanes de Tijuana, con multas por 900 mil pesos por cantar canciones como “Mis tres viejas”, “Mis tres animales”, “El Águila Blanca”, “Fiesta en la sierra”, “El Centenario” y “El Papá de los pollitos”.
- Grupo Palenkazo que se formó para una gira y que agrupó a varios cantantes. Sumaron multa por 700 mil pesos.
- Julión Álvarez, con multas por 700 mil pesos. Su canción vetada fue “El Malo de Culiacán”.
- Marca Registrada, con multas por 700 mil pesos.
- Gabito Ballesteros, con multas por 700 mil pesos.
- La Banda El Recodo por cantar la canción Clave Privada, con multas por 600 mil pesos.
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Los narcocorridos, un género musical que ha suscitado controversia en México, han sido objeto de prohibiciones en diversas localidades del país. La razón principal detrás de estas restricciones es la percepción de que estas canciones promueven la violencia y romantizan las actividades del crimen organizado. La presidenta Claudia Sheinbaum ha impulsado iniciativas para fomentar la creación de música con temas patrióticos, buscando desviar la atención del narcotráfico.
Sin embargo, la prohibición no ha sido universalmente aceptada. Recientemente, la banda “Los Alegres del Barranco” logró obtener un amparo que les permite continuar interpretando narcocorridos en Michoacán, mientras que otros artistas han enfrentado severas sanciones. Entre los más afectados se encuentran figuras como Natanael Cano, Tito Double P, Julión Álvarez y Los Tucanes de Tijuana, quienes han sido multados con cantidades millonarias por tocar sus canciones en lugares donde están prohibidas.
La periodista Laura Sánchez Ley investigó el impacto económico de estas multas, revelando que se han recaudado aproximadamente 14 millones de pesos en total por las sanciones impuestas a los artistas. Las multas específicas incluyen 2 millones 200 mil pesos a Natanael Cano, 1 millón 400 mil a La Parranda Tour y 900 mil pesos a Tito Double P, entre otros. Este panorama plantea interrogantes sobre la efectividad de las prohibiciones y su repercusión en la industria musical.
Los artistas multados han expresado su descontento y preocupación por estas restricciones, argumentando que su música es parte de la cultura popular y refleja realidades sociales. A medida que la discusión sobre la prohibición de los narcocorridos continúa, la tensión entre la libertad de expresión y la regulación cultural se hace más evidente en el panorama musical mexicano.