La presidenta Claudia Sheinbaum ha salido al paso de las acusaciones de la oposición, quienes la han señalado de incitar a movilizaciones violentas en Estados Unidos. En su conferencia matutina, la mandataria aclaró que sus comentarios sobre movilizaciones se referían exclusivamente a acciones pacíficas en México y no a protestas en el extranjero, como se había malinterpretado. Este malentendido, según Sheinbaum, fue provocado por “antipatriotas” que buscan distorsionar sus palabras.
Sheinbaum aclara sus declaraciones sobre movilizaciones
Durante su intervención, Sheinbaum enfatizó que cuando mencionó la necesidad de movilizarse, lo hizo en el contexto de rechazar un posible impuesto a las remesas en México. “Nunca hemos llamado a una movilización violenta”, afirmó, mientras defendía su postura ante las críticas de la secretaria de Seguridad Nacional estadounidense, Kristi Noem. Esta última había acusado a la presidenta de alentar disturbios en Los Ángeles, lo que Sheinbaum desmintió categóricamente.
Relaciones tensas con Estados Unidos
La controversia ha generado un clima de tensión en las relaciones entre México y Estados Unidos, especialmente tras la detención de 61 mexicanos en redadas realizadas por las autoridades estadounidenses. Sheinbaum condenó las acciones de la oposición, que, según ella, buscan desestabilizar no solo su imagen, sino la de México en general. A pesar de la controversia, la presidenta se mostró abierta a mantener un diálogo constructivo con el gobierno estadounidense, subrayando la importancia de defender la soberanía mexicana.
Inversiones en México como respuesta a la confianza empresarial
En medio de este contexto, Sheinbaum también anunció que la empresa Heineken invertirá 2,750 millones de dólares en la construcción de una nueva planta en Yucatán, lo que refleja la confianza en la economía mexicana. La mandataria destacó que el peso se mantiene fuerte, cotizándose por debajo de 19 pesos por dólar, lo que indica un ambiente propicio para la inversión. Este tipo de proyectos son vistos como un signo positivo para el futuro económico del país, a pesar de las tensiones políticas actuales.

