Este viernes, Oasis ha vuelto a los escenarios después de 15 años de silencio. La icónica banda británica, símbolo del rock noventero, ha comenzado una esperada gira de reunión por Reino Unido e Irlanda, lo que podría significar una reconciliación, al menos en el escenario, entre los hermanos Gallagher, cuyas disputas públicas son casi tan famosas como sus himnos musicales.
Un regreso marcado por la controversia
La vuelta de Oasis ha coincidido con un incidente viral en un concierto de Green Day, donde un fan intentó subir al escenario para tocar Wonderwall. Billie Joe Armstrong, visiblemente molesto, le quitó la guitarra, y la escena rápidamente se volvió viral en redes sociales. Liam Gallagher no tardó en reaccionar con su típico sarcasmo en Twitter: “La mejor canción de la noche”. Este comentario irónico reaviva la tradición de los Gallagher de criticar a otros artistas en la industria musical.
Las críticas de los hermanos Gallagher a otros artistas
A lo largo de los años, tanto Liam como Noel Gallagher han lanzado dardos a varios artistas. Noel, por ejemplo, ha expresado su desdén hacia bandas del movimiento grunge como Nirvana y Pearl Jam, afirmando que “ser famoso es genial” y cuestionando por qué aquellos que se quejan de la fama no simplemente buscan un trabajo más convencional. Liam, por su parte, ha sido igualmente mordaz, despreciando a bandas como Blur y Coldplay, comparando a Chris Martin con un “profesor de geografía” y criticando la etiqueta de britpop como “insultante”.
Las controversias de Liam Gallagher
Las declaraciones de Liam no se limitan a sus contemporáneos. Ha hecho comentarios despectivos sobre artistas como U2, afirmando que preferiría “comer su propio excremento” antes de asistir a uno de sus conciertos, y ha cuestionado la popularidad de figuras como Taylor Swift. En su estilo característico, Gallagher ha mantenido su postura de ser un crítico feroz de la industria musical, sin miedo a expresar su opinión sobre quienes considera inferiores. A medida que Oasis regresa a los escenarios, la expectación por sus actuaciones se mezcla con la curiosidad sobre qué nuevas controversias podrían surgir.