La música infantil en España se encuentra de luto tras la triste noticia del fallecimiento de Astrid Fenollar, la emblemática voz del grupo Regaliz, quien murió a los 55 años a causa de un cáncer. La noticia, que se conoció en la primera semana de julio, ha generado una ola de tristeza y nostalgia entre quienes crecieron con sus melodías en los años 80, aunque su deceso no fue reportado por los medios hasta días después.
Un Ícono de la Música Infantil
Astrid Fenollar no fue solo una cantante infantil; se convirtió en un ícono para toda una generación que disfrutó de su música en programas de televisión como Aplauso, Sabadabadá y 300 Millones. Su carisma, su sonrisa y su talento dejaron una huella imborrable en la memoria colectiva de miles de niños que la vieron actuar. Nacida en el seno de una familia con fuertes vínculos a la industria musical, su padre, Salvador Fenollar, fue un reconocido directivo de Discos Belter y creador de grupos como Parchís.
El Legado de Regaliz
Formando parte de Regaliz junto a Eva Mariol, Eduardo Navarrete y Jaime Bonet, Astrid contribuyó al nacimiento de este grupo en 1980 como respuesta al auge del entretenimiento infantil en una España que comenzaba a modernizarse tras la dictadura. Regaliz se caracterizó por su fórmula infalible de canciones pop sencillas y letras alegres, lo que les permitió conectar rápidamente con su público. A lo largo de su corta pero intensa carrera, el grupo lanzó seis discos y protagonizó tres películas, siendo Buenas noches, señor monstruo (1982) su obra más emblemática.
Un Adiós a una Estrella
Tras la disolución de Regaliz en 1983, Astrid continuó su carrera artística, aunque de manera más discreta, participando en proyectos musicales y actuando en pequeñas producciones, como su papel en Darkness (2002). En los últimos años, se dedicó al cuidado de personas con diversidad funcional, mostrando la misma sensibilidad que la caracterizó en el escenario. Su última aparición en televisión fue en 2009, en el programa Los mejores años de nuestra vida, donde fue recibida con una ovación. Astrid Fenollar falleció en Menorca, donde residía, y su muerte ha sido conmemorada en redes sociales por antiguos fans y colegas, recordando su impacto como símbolo de una época dorada de la música infantil en España.