La presidenta Sheinbaum aseguró que todas las manifestaciones son legítimas, pero cuestionó los intereses políticos.

La presidenta Claudia Sheinbaum ha puesto en tela de juicio la autenticidad de las convocatorias para la marcha en protesta por el asesinato del alcalde de Uruapan, Carlos Manzo. Durante su conferencia matutina, Sheinbaum expresó su preocupación por los intereses políticos que podrían estar detrás de estas manifestaciones, sugiriendo que no todas las movilizaciones son genuinas. “Si quieren en otro momento hablamos, en la semana, sobre esta movilización a la que están convocando supuestamente jóvenes de una generación y vamos a ver cuáles son las cuentas que la proponen”, afirmó.
La mandataria también anunció que solicitará una revisión de las cuentas en redes sociales que impulsan estas convocatorias, con el fin de esclarecer la naturaleza de las campañas que buscan generar tendencias y un ambiente de inestabilidad. “¿Qué proponen? Solo es el uso político que le quieren dar algunos a esta lamentable, condenable situación”, añadió, enfatizando que el uso de la tragedia para fines políticos carece de empatía.
Reacciones a las marchas en Michoacán
Sheinbaum condenó las marchas violentas que han surgido en Michoacán tras el asesinato de Manzo, señalando que algunos grupos han intentado aprovechar la indignación social para desestabilizar al gobierno. La presidenta subrayó que es importante distinguir entre manifestaciones legítimas y aquellas que buscan provocar caos. “Es distinto cuando hay una provocación”, apuntó, refiriéndose a los incidentes violentos ocurridos durante las protestas.
Protestas pacíficas y su evolución
Una de las primeras reacciones al asesinato del alcalde fue una protesta que comenzó de manera pacífica en el Jardín Morelos y que culminó con un ‘portazo’ en el palacio de Gobierno de Michoacán. Los manifestantes, que exigieron justicia, advirtieron que su próximo objetivo sería la casa del gobernador Alfredo Ramírez Bedolla. Aunque la manifestación se tornó violenta, Sheinbaum recordó que todos tienen derecho a manifestarse, pero que la provocación no debe ser parte de este derecho. El asesinato de Carlos Manzo, ocurrido durante un evento público, ha desatado una ola de indignación en la población local, que reclama respuestas y acciones concretas por parte del gobierno.
