La polémica en torno a Sandra Itzel no se detiene. A pesar de que la actriz y cantante firmó su divorcio con Adrián Di Monte hace casi un año, nuevos escándalos han salido a la luz, esta vez relacionados con su pasado como vocalista de La Sonora Dinamita. De acuerdo con una persona que trabajó con ella dentro de la agrupación, la exintegrante habría sostenido romances con músicos casados, además de cargar con conflictos legales y emocionales no resueltos.
Relaciones controvertidas en La Sonora Dinamita
Según la versión difundida, Sandra Itzel habría mantenido vínculos sentimentales con integrantes del grupo pese a que varios eran hombres casados, lo que generó malestar interno y fracturó su relación laboral. La fuente asegura que ese comportamiento respondía al deseo de convertirse en solista y llamar la atención mediática, algo que, según su testimonio, siempre buscó a través de la polémica. Además, la actriz fue acusada de continuar interpretando canciones de la agrupación sin autorización, lo que derivó en una notificación legal enviada en marzo de 2025. “No es lo que diga Sandra ni lo que diga yo, vamos a ver qué dice la ley”, declaró Elsa López en entrevista, dejando claro que la demanda sigue activa.
Acusaciones de violencia y acoso
Los señalamientos no se limitan a su vida profesional. La misma fuente sostuvo que Sandra Itzel mostraba conductas celosas y agresivas desde su matrimonio con Adrián Di Monte, asegurando que acosaba a mujeres que se acercaban a él e incluso buscaba provocar peleas para luego argumentar violencia doméstica en su contra. En 2024, Itzel afirmó que Di Monte tenía siete denuncias por violencia, mientras que su equipo legal sostiene que no existe ninguna notificación formal en su contra. Por el contrario, la versión difundida hoy asegura que Sandra habría sido quien ejerció agresiones y que incluso intentó utilizar la ley VAWA, que protege a víctimas de violencia doméstica en EE.UU., para obtener beneficios migratorios.
Un futuro incierto entre demandas y controversias
La controversia se reactivó hace unos días cuando se viralizó un fragmento de un live donde Sandra llamó “drogadicta” y “promiscua” a Nuja Amar, la actual esposa de Adrián Di Monte. De acuerdo con el abogado Mauro Terrones, sus declaraciones podrían derivar en sanciones civiles y penales por incitación al odio, daño moral y violencia digital, con penas que van desde trabajo comunitario hasta ocho años de prisión, además de una indemnización económica millonaria. Con al menos tres frentes abiertos, la demanda con La Sonora Dinamita, el conflicto legal con su exesposo y los señalamientos recientes por difamación, la trayectoria de Sandra Itzel parece haber pasado del escenario musical y televisivo a los tribunales. Por ahora, Sandra Itzel no ha emitido postura oficial ante esta nueva ola de acusaciones, pero en redes continúa defendiendo que es víctima de una campaña de desprestigio. La historia, lejos de terminar, promete nuevos capítulos mediáticos y legales en los próximos días.
