Corrupción en el mundo: un problema creciente
México ha recibido un nuevo informe de Transparencia Internacional que revela un estancamiento en su lucha contra la corrupción. Aunque el país mejoró ligeramente su calificación, pasando de 26 a 27 puntos en el Índice de Percepción de la Corrupción (IPC), su posición global ha caído a la 141 entre 182 países. Esta calificación sigue siendo alarmantemente baja, ya que el IPC utiliza una escala que va de 0 (muy corrupto) a 100 (muy limpio), lo que indica que aún queda un largo camino por recorrer en la erradicación de esta problemática.
Impacto de la corrupción en la vida cotidiana
El informe destaca que la corrupción en los servicios públicos tiene un impacto severo en la vida diaria de los ciudadanos. A nivel global, la situación es igualmente preocupante, con democracias consolidadas en Europa y América del Norte viendo un deterioro en sus índices de corrupción. La calificación promedio mundial del IPC ha caído a 42 puntos, marcando la primera disminución en más de una década. Esta tendencia sugiere un debilitamiento del liderazgo global en la lucha contra la corrupción, lo que podría amenazar futuros esfuerzos de reforma.
Los mejores y peores en la lucha contra la corrupción
En contraste con México, Dinamarca lidera el ranking global con una puntuación de 89, seguido por Finlandia y Singapur. Sin embargo, la mayoría de los países no logran mantener la corrupción bajo control, ya que 122 de las 182 naciones evaluadas obtuvieron menos de 50 puntos. Este informe también revela que el número de países con puntuaciones superiores a 80 ha disminuido drásticamente, de 12 hace diez años a solo cinco en la actualidad.
Desafíos en la lucha global contra la corrupción
La falta de un liderazgo firme en la lucha contra la corrupción es una de las principales barreras para el cambio. Transparencia Internacional advierte sobre una “tendencia preocupante” en democracias que han visto un empeoramiento en la percepción de la corrupción. Países como Estados Unidos, Canadá y varias naciones europeas están experimentando este retroceso. La situación en países con las puntuaciones más bajas, como Sudán del Sur y Somalia, resalta la necesidad urgente de fortalecer las sociedades civiles y abordar la inestabilidad política para avanzar en la lucha contra la corrupción.

