El 15 de julio de 1998, el batería de Aerosmith, Joey Kramer, vivió un aterrador incidente que lo llevó al hospital y obligó a la banda a suspender su gira. Mientras llenaba el depósito de su Ferrari F355 Spyder en una gasolinera de Scituate, Massachusetts, el coche se incendió en cuestión de segundos, dejándolo atrapado en medio de las llamas. Con quemaduras de segundo grado en manos, brazos y una pierna, Kramer describió la experiencia como “una maldita pesadilla en carne y hueso”.
El Incidente del Ferrari
Según el propio Kramer, “solo transcurrieron 10 segundos” desde que se acercó al surtidor hasta que el fuego envolvió su vehículo. “Estaba sentado en mi coche, mirando hacia mi billetera para sacar mi tarjeta de crédito. Cuando levanté la vista, ya estaba envuelto en llamas”, relató en una entrevista. A pesar del pánico, logró escapar atravesando el fuego, aunque no sin sufrir graves quemaduras.
Consecuencias de la Gira de Aerosmith
Este accidente no solo afectó a Kramer, sino que también tuvo repercusiones en la gira mundial de Aerosmith, que se había visto impulsada por el éxito de su balada “I don’t want to miss a thing”, de la banda sonora de ‘Armageddon’. La gira ‘Nine Lives Tour’, que se extendió entre mayo de 1997 y julio de 1999, tuvo que cancelar 43 conciertos debido a las lesiones sufridas por Kramer y el vocalista Steven Tyler, quien también había estado involucrado en un accidente previo.
Investigaciones y Reflexiones
Tras el incidente, se determinó que Kramer había dejado el motor encendido mientras llenaba el depósito, lo que contribuyó al incendio. En su autobiografía, el batería reflexiona sobre su vida llena de altibajos y menciona: “Todo lo que sé es que es un maldito milagro que ninguno de nosotros cinco esté muerto”. A pesar del susto y las quemaduras, Kramer se siente agradecido por haber sobrevivido y está decidido a investigar las causas del incendio en su lujoso automóvil.