Agresiones de Gerardo Fernández Noroña en el Congreso
Las recientes agresiones del diputado Gerardo Fernández Noroña han generado controversia y preocupación en el ámbito político mexicano. Desde gritos y amenazas hasta descalificaciones hacia reporteras y legisladores, su comportamiento ha sido objeto de críticas. Uno de los episodios más destacados fue su enfrentamiento con el líder del PRI, Alejandro “Alito” Moreno, que se ha sumado a una serie de incidentes que reflejan un patrón de conducta agresiva en el Congreso.
Recordando el pasado: un historial de confrontaciones
Un video compartido por el exsecretario del Trabajo, Javier Lozano, ha resurgido en las redes sociales, recordando un altercado de 2011 en el que Fernández Noroña lanzó insultos a Lozano en la Cámara de Diputados. Durante este incidente, el morenista se levantó y comenzó a gritarle, mientras otros legisladores intentaban contenerlo. Este tipo de comportamiento agresivo no es nuevo, y muchos lo consideran una constante en su trayectoria política.
Agresión a senadoras y acusaciones de violencia política de género
Fernández Noroña también ha sido acusado de agredir a la exdiputada del PAN, Adriana Dávila, en 2019. Durante un evento en Tlaxcala, el morenista hizo descalificaciones en su contra, lo que llevó a Dávila a presentar una queja por violencia política de género. A pesar de que el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación acreditó la infracción, Noroña se disculpó, dejando en evidencia la gravedad de sus acciones y el ambiente hostil que se ha normalizado en la política.
Un ambiente de amenazas y confrontaciones constantes
Además de sus enfrentamientos con legisladores de oposición, Noroña ha lanzado amenazas en el Congreso, llamando “vendepatrias” a sus colegas del PRI y PAN. Su actitud desafiante ha llevado a situaciones de tensión, donde no solo se han intercambiado palabras fuertes, sino que también ha habido incidentes de violencia física. La situación plantea interrogantes sobre el futuro del debate político en el país y la necesidad de establecer límites en el comportamiento dentro de las instituciones.