Análisis del filme “Freud, pasión secreta”

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“Freud, pasión secreta” es una película semi biográfica de 1962, dirigida y coescrita por John Huston, nominada al Oscar por mejor guion original y mejor música

Protagonizada por Montgomery Clift, esta cinta narra una aproximación de los primeros años de la vida profesional de Freud, en un tiempo en que muchos de sus colegas no quieren curar pacientes histéricos en la creencia de que simulan para llamar la atención, el doctor Sigmund Freud comenzará a utilizar la hipnosis tratando de descubrir las razones del extraño comportamiento de una joven.

Sigmund Freud, el padre del psicoanálisis, revolucionó la forma en que los seres humanos se concebían a sí mismos, revelando que existían partes inexploradas en la mente de las personas en el subconsciente. El impacto de las teorías de este médico neurólogo es tal que, a 164 años de su nacimiento, su pensamiento sigue vigente en la labor psicológica de nuestros días. nació el 6 de mayo de 1856 en la localidad de Freiberg en Moravia, ahora llamada Príbor, en la República Checa. Su familia era judía y de clase baja. Se mudaron a Viena cuando Sigmund tenía 17 años, debido los problemas económicos familiares y la fuerza del pensamiento antisemita. Ahí logró ingresar en la Universidad de Viena donde estudió Medicina.

Un intrincado guion que traslada a la pantalla la figura del padre del psicoanálisis en términos biográficos más bien poco fiables. La trama se centra en las primeras investigaciones en que edificó su teoría de que los instintos sexuales son la base de la personalidad humana. Un apropiadamente bigotudo Montgomery Clift ofreció una intensa y convincente interpretación del psicoanalista, mientras que Susannah York estuvo a la altura dando vida a su paciente clave.

Este filme contó con la supervisión especial a cargo del prestigioso psiquiatra británico Dr. David Stafford-Clark y con el asesoramiento técnico del Dr. Earl A. Loomis, psicoanalista especializado en psiquiatría infantil.

La película comienza con menciones a investigadores que han aportado grandes trabajos a la concepción actual del hombre mismo: Copérnico, que desmontó la teoría geocéntrica de Aristóteles, enriquecida con las aportaciones de Claudio Ptolomeo en el siglo II; Darwin, que formuló las mismas leyes evolutivas que rigen el desarrollo de los seres vivos, incluyendo al hombre; y por supuesto, Freud, que definió el verdadero peso específico del inconsciente en nuestra mente, concepto filosófico que había tomado de Von Hartmann, Schopenhauer y Nietzsche.

La película ambientada en 1885 muestra un Freud crédulo ante las nulas explicaciones que se tenían de la histeria que se tomaba solo por un desorden antinatural o simplemente el fingir de los pacientes creyendo que esta es una enfermedad falsa, utilizada como pretexto para llamar la atención, negando su real existencia y atribuyéndolo principalmente a las mujeres. En ese entonces la base de la medicina y sus estudios era meramente físicos, en el sentido orgánico, no se había avanzado tanto en la exploración de la mente y menos del inconsciente. Ante aparentes señales físicas que reflejan el correcto funcionamiento de los órganos se puede concluir que el causante de la deficiencia puede ser psicológico, pero esto no era algo común en esos días, entonces simplemente era “funciona o no funciona” basándose en hechos, siendo un procedimiento muy correcto, pero eso descartaba otros hechos.

Después de escuchar una catedra sobre las funciones de la hipnosis como medio de estudio, pero sin ser la cura, para la histeria, Sigmund Freud, se mostró realmente interesado pues demostraba que no todo era consecuencia del cuerpo. Su colega, Breuer, tenía pacientes que presentaban el síntoma de histeria, en los que aplicaba el método de la hipnosis para que liberaran aquellos traumas que les imposibilitaban alguna actividad. Esto se reflejaba en la perdida de movilidad, parcial o total, la perdida de algún sentido, la experimentación de sucesos falsos, entre otras formas, pero lo más importante: la perdida de los recuerdos de esos momentos traumáticos, aquellos que son tan vergonzosos o repulsivos que son eliminados por la conciencia. La película de poco en poco se adentra en la perspectiva de los doctores, poniéndonos en su lugar, pasando paciente por paciente, escuchando sus experiencias, aliviando sus “dolencias”, hasta llegar a un paciente que presentaba “anomalías”, por llamarlo de algún modo, pues este tenía resentimiento con su padre, que aparentemente intentó asesinarlo para apartarlo de su madre, mostrando una conducta antinatural, aberrante en aquellos días.

La película muestra el miedo de los seres humanos a lo desconocido, a aquello que no entiende, actuamos con repelo ante lo que nos es ajeno y no entra en las normas sociales. En la película tenemos una metáfora con alacranes que son contenidos en una caja, alacranes que no deben salir ni ver el sol, estos son llamados “demonios”, son aquellos que padecen de histeria, que consideran deben ser marginados, deben permanecer con sus demonios, o más bien sus secretos, ocultos, porque era algo para lo que la sociedad no estaba lista, comprender la sexualidad, solo el hablar de ella era algo inaceptable.

Ante la muerte de David McCallum, el paciente que lo desconcertó, se propone encontrar el verdadero significado del inconsciente para poder ayudar a más personas, esto reflejo de culpa probablemente.

Uno de los primeros aportes a la medicina de Freud, fue el proponer el uso de la cocaína con fines terapéuticos; aunque él pronto cayó rendido ante los efectos de la droga, ya que estaba convencido que podía ayudar a tratar el asma y las migrañas, que servía como estimulante mental, e incluso como cura de la adicción a la morfina. Freud consumió esa sustancia abiertamente durante doce años, pero nunca se consideró a sí mismo dependiente y no fue hasta la muerte de su padre en 1896 que dejó de hacerlo.

Los sueños son abstractos, sin sentido, y tenemos varios ejemplos desde la perspectiva de Cecily Koertner, la paciente que fue el pilar de toda su teoría, y el mismo Freud, con sus traumas revividos por la muerte de David y la muerte de su padre, donde, hasta entonces, reconoce tener los síntomas de la histeria. Los sueños son síntomas y reflejo de los deseos más personales y sumergidos en el interior, reprimidos por la conciencia, guardados en el inconsciente. El gran aporte freudiano, en su trabajo con los sueños como fenómeno en sí mismo, fue penetrar en el terreno del desvelamiento del sentido, estableciendo que la aparente falta de lógica del sueño no era tal, sino que se ponían en juego diferentes leyes según que el aparato psíquico trabajase en estado de vigilia o en el momento del dormir. Para Freud la interpretación de los sueños define la interpretación onírica como la “vía regia” de acceso al mundo inconsciente, y siempre pensó en ella como un medio poderoso para contactar con todos los afectos e ideas que permanecían fuera de la conciencia.

Tras varias sesiones y entender que estos momentos que provocan traumas en la personalidad tienen una tendencia a la sexualidad trata de desentrañar la verdadera naturaleza y origen de los traumas de Cecily, aquella que Breuer piensa va a refutar su teoría, que en realidad resulto afirmarla, pero con putos sin aclarar.

De acuerdo con la teoría estos traumas surgen con la adolescencia y el desarrollo del deseo sexual, pero eso no explica por qué Koertner tiene el problema arraigado desde la niñez, esto muestra una clara contradicción a su postulado.

Al mismo tiempo que Freud, nosotros como espectadores vamos desentrañando el secreto de su paciente y el de él mismo, descubriendo por qué tenía ese bloqueo al querer visitar la tumba de su padre. Después de mucho indagar, de crear conexiones y descifrar simbolismos, adopta un nuevo método que le permite ahondar en los recuerdos de la chica sin necesidad de estar en el trance de la hipnosis, esto le permite entablar un mejor dialogo con ella. Vemos que, a pesar de ser diferentes personas, de sexos opuestos sus problemas son más similares de lo pensado.

Dentro de la atmosfera de misterio que plantea la cinta con tintes de investigación, la trama nos da varios giros creyendo que los problemas de Cecily van por el deseo de una persona a otra, haciendo al mismo público que mira la pantalla dudar de lo que realmente sucedió, incluso haciéndonos caer en la mentira que ella misma se crea al decir que su padre abuso de ella. El espectador se vuelve cómplice de ella al sentir odio hacia su padre, sin entender por qué ella aún lo quiere y al contrario odia a su madre.

Al descifrar, Freud, su propio enigma comprende que la sexualidad no es algo exclusivo de la madurez, es algo con lo que cargamos toda nuestra vida desde el nacimiento y que, durante las sucesivas etapas de la infancia, diferentes zonas corporales, proporcionan gratificaciones especiales al individuo, pues están dotadas de una energía que busca placer, la libido. Freud plantea que la sexualidad genital madura es el resultado de un desarrollo sexual infantil que denominó pregenitalidad.

Todo ser humano pasa por las diferentes fases del desarrollo de la sexualidad, por lo que en la edad adulta se encuentran conductas que son vestigios y evidencias del paso por cada una de éstas.

Entonces vemos ciertamente que sí se vivieron eventos traumáticos, pero no los que se podrían llegar a creer, solo es algo tan común como el abandono momentáneo de la madre o el padre, el celo del hijo y esto dependiendo de las circunstancias y el contexto puede repercutir en la personalidad adulta de formas muy radicales. Todo esto era algo impensable ¿Cómo manchar la naturaleza de algo tan inocente como la niñez con palabras como “sexualidad”? y peor aún asociarlo a los padres.

Por último, establece que desde que somos bebés experimentamos nuestra sexualidad, ya que en la infancia somos un animal voraz dedicado a llenar el estómago como la leche tibia que le entra por la boca le da placer y desea extender ese placer aun estando saciado y así es como chupa un chupón o su dedo. La gratificación que obtiene sensibiliza la región de su boca y labios y se convierte en una zona erógena y en la vida adulta encuentra el placer en el beso. El deseo por el pecho de la madre se extiende gradualmente al deseo por toda ella. Y se convierte en el primer objeto amoroso del niño y luego descubre que ella no es sólo de él y tiene un rival, su padre. Pero antes de poder entenderlo o lidiar con él lo consumen los celos y se ve atrapado entre el amor y los celos y así es como se vuelve a llegar al complejo de Edipo.

En conclusión, la película nos muestra las experiencias que uno va acumulando a lo largo de la vida, las cuales contribuyen a forjar su personalidad o carácter como adulto. Freud creía que las experiencias traumáticas tenían un efecto especialmente fuerte en esta etapa. Indudablemente, cada trauma en particular podría tener su impacto específico en una persona, lo cual solo podía explorarse y comprenderse sobre una base individual. Esto nos ayuda a ir deconstruyendo la concepción de la mente humana y su funcionamiento. Sin buscar culpables, aceptándose a sí mismos revelando cuáles eran sus verdaderas motivaciones y miedos.

En 1899 publicó La interpretación de los sueños, la obra donde desarrolla el psicoanálisis. Ahí se explica que los problemas emocionales y mentales surgen en la infancia de las personas, y se pueden descifrar a través de la interpretación de los sueños, los actos fallidos y la técnica de asociación libre.

La psiquiatría es el arte de enseñar a la gente cómo mantenerse en sus propios pies mientras descansas en sofás.

SA.

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