Manifestación en Altamirano, Chiapas: Indígenas tzeltales y tojolabales denuncian la omisión del gobierno de AMLO ante la violencia en el municipio
En Altamirano, Chiapas, un grupo de indígenas tzeltales y tojolabales se manifestaron para denunciar la falta de acción por parte del gobierno de Andrés Manuel López Obrador ante la violencia que se vive en el municipio. Esta protesta se llevó a cabo después de que grupos armados autodenominados autodefensas incendiaran más de una decena de casas y 10 vehículos.
Los indígenas señalan que el grupo “14 de agosto”, que se encuentra escondido en el lugar, es responsable de estos actos violentos. Además, afirman que estos individuos salen de sus escondites por las noches para molestar a los habitantes, cometer robos y saqueos. Según Lalo Rodríguez, un habitante de Altamirano, estos actos fueron realizados como una provocación para infundir miedo en la población.
En una conferencia de prensa con medios, alrededor de 500 personas exigieron la destitución del Concejo Municipal, el cese de la violencia generada por grupos armados y la apertura de una mesa de diálogo con el gobierno estatal. Benito Gómez Santis, un indígena tzeltal, informó sobre estas demandas.
El objetivo de los manifestantes es lograr la paz y la estabilidad social en Altamirano, buscando la unidad y la armonía en la comunidad. Los ejidatarios y los barrios de la zona se deslindaron de los incendios y de la retención de personas que ocurrieron recientemente. Estos hechos han llevado a un aumento en las medidas de seguridad.
Gómez Santis reiteró la petición de destituir al Concejo Municipal, argumentando que fueron responsables del asesinato de un compañero el pasado 8 de agosto. Además, afirmó que no permitirán que estos actos de violencia continúen.
Después de 52 días de bloqueos intermitentes y totales, se acordó no reactivar el servicio de transporte y se suspendieron las clases para los niños y adolescentes debido al temor a represalias. Sin embargo, las ambulancias y las atenciones médicas pueden pasar libremente.
Estos eventos son el resultado de una mala distribución de las obras sociales en la zona, lo cual llevó a la población a manifestarse el 8 de agosto en los Barrios Guadalupe y Casitas. Después de la protesta, un grupo de civiles armados identificados como el grupo de autodefensa “14 de agosto” abrió fuego contra los manifestantes, resultando en la muerte de una persona.
Esta manifestación se lleva a cabo en medio de un aumento en la violencia en Chiapas, causada por grupos civiles armados y el narcotráfico. Las autoridades se han resistido a atender las demandas de los pueblos indígenas mayas tzotziles, tzeltales, lacandones, mam y cachiquel.
Hasta el momento, la fiscalía del estado no ha ingresado al municipio, pero ha iniciado una investigación para esclarecer los hechos ocurridos el sábado 30 de septiembre, donde se quemaron más de una docena de casas y vehículos.

