La introducción de un impuesto sobre las entradas a conciertos de gran escala en el Reino Unido, programada para 2025, promete transformar el panorama de la recaudación de fondos para la música en vivo. La industria musical está a la expectativa de cuándo se comenzarán a ver cambios tangibles y cómo se destinarán los fondos recaudados. En este contexto, figuras clave del sector han compartido sus opiniones sobre el impacto que tendrá esta medida.
Un modelo de recaudación inspirado en el deporte
El gobierno británico ha respaldado la implementación de un impuesto sobre las entradas para conciertos en arenas y estadios, adoptando un modelo similar al de la Premier League en el fútbol. Este enfoque exige que las grandes empresas de la industria musical contribuyan a un fondo que apoye el desarrollo de talentos emergentes. Se espera que las decisiones significativas sobre este impuesto se tomen antes de marzo, y si no se logra un acuerdo voluntario, el gobierno podría considerar hacerlo obligatorio.
El papel del gobierno y la educación musical
El Ministro de Estado para la Protección de Datos y Telecomunicaciones, Sir Chris Bryant, enfatizó la importancia de las pequeñas salas de conciertos como incubadoras de talento. Además, el gobierno se comprometió a garantizar que todos los niños tengan acceso a la educación musical en las escuelas, abordando la preocupante disminución en la cantidad de estudiantes que eligen estudiar música. La falta de apoyo a los artistas emergentes podría llevar a una crisis en la industria musical británica.
Desafíos y oportunidades para el futuro
A pesar de la esperanza que trae el impuesto, la industria enfrenta desafíos significativos. La Music Venue Trust ha reportado una pérdida alarmante de locales de música, con un venue cerrado cada dos semanas el año pasado. La necesidad de un enfoque integral que incluya no solo a las salas de conciertos, sino también a los festivales y a la música electrónica, es crucial para revitalizar el ecosistema musical del Reino Unido. La colaboración entre artistas, promotores y el gobierno será esencial para asegurar un futuro próspero para la música en vivo.