Sonora, 20 de febrero.- Tras cinco años de incertidumbre, el cuerpo del periodista sonorense Jesús Alberto Camacho Rodríguez fue encontrado en el Servicio Médico Forense (Semefo) de Culiacán, Sinaloa. La Comisión de Búsqueda de Personas para el Estado de Sonora confirmó el hallazgo el 19 de febrero, revelando que, aunque Camacho era originario de Hermosillo, su labor como comunicador se desarrolló principalmente en Cajeme, una de las regiones más afectadas por la violencia en el estado.
Hallazgo del Cuerpo del Periodista
El cuerpo de Jesús Alberto Camacho fue reportado por el colectivo Madres Buscadoras de Sonora, quienes informaron que los restos se encontraban en el Semefo de Culiacán. A pesar de su desaparición, sorprendentemente, no había ninguna denuncia formal en su contra ni en Sinaloa ni en Sonora. Camacho había trabajado en diversos medios locales, como El Regional de Sonora, Extra de la Tarde, Tribuna del Yaqui y El Imparcial, y su desaparición había suscitado preocupación entre colegas y familiares.
Condiciones de Identificación y Deficiencias en la Búsqueda
Según la Fiscalía del Estado de Sinaloa, el cadáver de Camacho Rodríguez fue localizado en una fosa clandestina el 28 de octubre de 2021, en una zona conocida por su actividad delictiva. María Isabel Cruz Bernal, dirigente del colectivo Sabuesos Guerreras, expresó su indignación por las deficiencias en las instituciones encargadas de la búsqueda de personas desaparecidas, señalando que es inaceptable que, a pesar de las solicitudes de confronta de ADN, muchos cuerpos permanezcan sin identificar en las morgues.
Desaparecidos y Cuerpos Sin Reclamar
La situación es alarmante, ya que en el Semefo de Culiacán hay cuerpos que han permanecido sin reclamar por hasta siete años. La Fiscalía ha lanzado fichas de búsqueda para facilitar la identificación y entrega de estos restos a sus familiares. Entre las 80 fichas publicadas, se incluyen personas de diversas edades, y alrededor de 36 son originarias de Sinaloa. Esta identificación fue posible gracias a la colaboración con el Instituto Nacional Electoral (INE) y el apoyo del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), quienes facilitaron el acceso a datos para cotejar huellas dactilares.
