Durante una acalorada sesión de la Comisión Permanente del Senado, Gerardo Fernández Noroña, presidente de la mesa directiva, y Ricardo Anaya, líder de los senadores del PAN, protagonizaron un intenso enfrentamiento verbal que dejó a los asistentes sorprendidos. El intercambio se inició cuando Anaya criticó el proceso de selección de jueces y magistrados, calificándolo de “cochinero” y un “fraude”. Esta confrontación no solo puso de manifiesto las diferencias ideológicas entre ambos políticos, sino que también encendió un debate sobre la calidad del Poder Judicial en México.
Las Críticas de Anaya al Poder Judicial
Anaya, en su intervención, no escatimó palabras para expresar su descontento con el proceso electoral que llevó a la elección de nuevos jueces y magistrados. Afirmó que “no era perfecto el Poder Judicial”, pero que la oportunidad de transformarlo fue desperdiciada. Su discurso incluyó ejemplos de cómo algunos candidatos no podían responder preguntas básicas durante el proceso de selección, lo que generó un fuerte rechazo por parte de los morenistas presentes en la sala.
La Reacción de Noroña y el Debate Acalorado
En respuesta a las críticas de Anaya, Noroña enfatizó la importancia de mantener el respeto en el debate, citando el artículo 61 del reglamento del Senado. El intercambio se volvió aún más intenso cuando Anaya, al sentirse ignorado, decidió bajar a la tribuna para exigir que se le permitiera hablar, lo que llevó a un cruce de palabras donde ambos senadores se acusaron mutuamente de falta de respeto. Noroña, por su parte, sugirió regalarle un diccionario a Anaya para mejorar su vocabulario.
Reacciones y Consecuencias del Enfrentamiento
El enfrentamiento no solo captó la atención de los senadores presentes, sino que también provocó reacciones en el público y en otros políticos. Lilly Téllez, senadora del PAN, celebró las críticas hacia Noroña, afirmando que su imagen se había visto afectada por las reacciones negativas del público. Téllez instó a los ciudadanos a seguir manifestando su descontento hacia Noroña, lo que refleja un clima de polarización política en el Senado. Este episodio resalta las tensiones existentes en la política mexicana, donde las diferencias ideológicas se traducen en enfrentamientos cada vez más directos y personales.
