Las paletas de hielo son un refrigerio popular en México, especialmente durante los meses cálidos, pero su contenido nutricional a menudo genera preocupación entre los consumidores. La Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) ha realizado estudios para identificar opciones que equilibren sabor, precio y salud, ofreciendo recomendaciones valiosas para las familias.
Recomendaciones de Profeco para un verano saludable
Estos análisis buscan garantizar que los productos cumplan con la normatividad nacional y brinden información clara en sus etiquetas. Con la llegada del verano en 2025, estas recomendaciones se vuelven aún más relevantes para quienes buscan alternativas saludables. Profeco, como organismo protector de los derechos del consumidor, evalúa aspectos como azúcares añadidos, carbohidratos, contenido energético y calidad sanitaria en una variedad de marcas. El objetivo es orientar a los compradores hacia productos que no solo sean accesibles económicamente, sino también adecuados para una dieta equilibrada.
Paletas saludables y económicas destacadas por Profeco
Profeco ha identificado varias paletas de hielo como las más saludables y baratas en el mercado mexicano, según lo reportado en su último informe. Entre las opciones destacadas se encuentran las paletas de la marca Great Value, disponibles en supermercados como Walmart y Bodega Aurrera, que registran menos azúcares añadidos en comparación con marcas más populares y costosas. Estas paletas, con un precio competitivo, ofrecen una alternativa saludable gracias a su bajo contenido de carbohidratos y un perfil nutricional que respeta las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Factores que influyen en la calidad de las paletas
El análisis de Profeco se centra en varios factores clave que determinan la calidad de las paletas de hielo, incluyendo el contenido neto, los niveles de proteína, grasa y carbohidratos, así como el aporte energético. Las paletas recomendadas evitan exceso de azúcares añadidos, un aspecto crítico dado que la OMS sugiere un máximo de 25 gramos diarios, y muchas marcas populares superan este límite. La calidad sanitaria también se verifica para asegurar que no haya contaminantes o ingredientes que puedan comprometer la salud del consumidor.