El Salón de Belleza del Senado: Una Controversia Inesperada
El Senado de la República ha sido objeto de críticas tras la revelación de un salón de belleza “oculto” en su segundo piso, que supuestamente operaba desde hace meses sin que su existencia fuera conocida por el público. Este espacio, que fue clausurado el 4 de febrero, se utilizaba para ofrecer servicios de imagen y arreglo personal a legisladores y personal del Senado. La noticia ha desatado un torrente de reacciones en redes sociales, donde muchos cuestionan la necesidad de un salón de belleza en una institución pública.
Gastos en Productos de Belleza: Más de 200 Mil Pesos
Además de la controversia sobre el salón, se ha informado que la Cámara de Senadores destinó más de 200 mil pesos en 2024 para la compra de productos de belleza. Según las órdenes de pedido publicadas, se adquirieron artículos de maquillaje y cuidado del cabello de marcas reconocidas como Mac y Maybelline. Entre los productos comprados se encuentran rubores, bases de maquillaje, labiales y planchas para el cabello, lo que ha llevado a cuestionar la justificación de estos gastos en un contexto donde el presupuesto público es un tema sensible.
El Espacio del Salón: Servicios y Equipamiento
El salón de belleza, que contaba con tocadores y sillones de estética, fue presentado en un video que circuló en redes sociales. En las imágenes, la senadora Juanita Guerra, del PVEM, aparece recibiendo un tinte para el cabello. Según reportes, el salón operaba de 7:00 a.m. a 2:00 p.m. durante las sesiones del Pleno, y su existencia fue defendida por la presidenta de la Mesa Directiva del Senado, Laura Itzel Castillo, quien argumentó que su instalación era necesaria para que los legisladores se presentaran adecuadamente ante el público.
Reacciones y Justificaciones
La controversia ha llevado a diversas reacciones entre los legisladores. Mientras algunos defienden la necesidad de este tipo de servicios, otros, como la senadora Andrea Chávez, han tomado distancia del proyecto, afirmando que no se peina en el Senado y que prefiere utilizar productos de belleza en casa. La situación ha generado un debate sobre las prioridades de gasto en el Senado y la percepción pública de los legisladores en medio de un clima de austeridad y exigencias de transparencia.

