
El senador de Morena, Gerardo Fernández Noroña, compartió una interesante anécdota a través de sus redes sociales, extraída del libro de la fallecida Irma Serrano, titulado ‘A calzón amarrado’. Este relato revela un momento peculiar entre dos expresidentes de México: Luis Echeverría y Gustavo Díaz Ordaz.
Un relato intrigante sobre dos expresidentes
En el pasaje mencionado, Serrano narra cómo Echeverría se agachó para amarrarle las agujetas a Díaz Ordaz, un gesto que, según la autora, revela la compleja relación entre ambos. En su libro, Serrano menciona: “El Parlachín (como llamaba a Echeverría) sabía de mi relación con el gusano mayor. Mentira que no fueran amigos, se consecuentaban mucho y el más alto le tuvo siempre muchas consideraciones a pesar de mi opinión en su contra.”
Contexto histórico de la anécdota
Aunque no se especifica el año del acontecimiento, la historia sugiere que ocurrió durante la presidencia de Díaz Ordaz, cuando Echeverría era su secretario de Gobernación, un periodo que abarca de 1964 a 1969. Este contexto es relevante, ya que se sitúa en un tiempo de grandes cambios políticos y sociales en México, incluyendo la matanza de Tlatelolco.
Irma Serrano: una figura multifacética
Irma Serrano, conocida como “La Tigresa”, fue una destacada cantante, actriz y política mexicana. A lo largo de su vida, se destacó no solo en el entretenimiento, sino también en la política, donde fue diputada y senadora. En su libro A calzón amarrado, Serrano reveló que tuvo una relación amorosa con Díaz Ordaz, lo que añade un matiz personal y emocional a su relato sobre la historia política de México.